| |
La semana fue dura
como un bombardeo,
las cuentas, los tiempos
y el precio que hay que pagar para estar acá
si parece mentira
estar tan despierto
prolijo y sutil
en el sueño de otro, y tratar de despertar…
y no.
Como una bailarina de Degas
vas girando hasta mi, tan clara,
debería olvidarme de todo,
debería aprender a vivir de nuevo.
Busco y busco mi historia
en pedazos de vida,
hundido y perdido,
en el tiempo de otros que están tan tan lejos…
(de mi)
ya estoy harto de esto
y te soplo al oído
lugares y planes
habrá que escaparse y salir y no mirar atrás…
jamás.
Como una bailarina de Degas
vas girando hasta mi, tan clara,
debería olvidarme de todo,
debería aprender a vivir de nuevo.
Sol, sábado y sol,
no quiero nada mas que descansar.
Cielo, sábado y cielo
abrir los brazos y dejarme llevar.
Como una bailarina de Degas
vas girando hasta mi, tan clara,
debería olvidarme de todo,
debería aprender a vivir de nuevo.
Sol, sábado y sol,
no quiero nada mas que descansar.
Cielo, sábado y cielo
abrir los brazos y dejarme llevar. |
volver a "canciones"
Disco: Del otro lado de la tela
grupo: La inundación
año: 2007/08
letra y música: Aballay
Los músicos:
Aballay: guitarra acústica, piano y voz
Gody Corominas: batería y coros
Pablo Martín: bajo
Malena Aballay: melódica
Pablo Vivas: coros.
Padrevechi: coros
Mezclado y masterizado: Sergio Paoletti.
El relato
La semana fue una metralla, casi un bombardeo y ahí estabas vos con tu mirada clara tan familiar, sólo confundiendo aún mas las cosas. Yo estaba perdido y no aceptaba la belleza en ese día, quería el negro sobre negro, pero un extraño brillo del pasado en tu cara me gritó “sábado y sol” de manera imperante, me restregué los ojos porque quizás haya sido sólo un dejavú.
Como una bailarina de Degas, clara y delicada te fuiste acercando giro tras giro como saliendo de una cajita musical. Hubiese jurado que era el pasado pero ahí estabas con un brillo que decía: sábado y sol.
La vida no se pudo haber tornado jamás tan maravillosa como en ese día, después saqué cuentas, trepé paredes y grite en el parque, porque no había dudas que sólo había estado viviendo la vida de otros durante muchos años. Pero nada superaría tu vestido blanco, tu pelo brillante y el delicado traspié desde el colectivo. “Sábado y sol” para todos.
Mis amigos en esa época eran mejores personas y yo no salí perdiendo al menos por un día.
|